domingo 15 de enero de 2012

De por qué ayer necesitaba que el día desapareciera del calendario


De por qué, pese a pedirlo a gritos silenciosos, no ocurrió. Fueron 24 horas y así se quedaron.

De por qué el viernes me dieron un abrazo, que sin quererlo, fue un poco curativo.

De por qué son dos años ya, suma y sigue.

2 comentarios:

A corderetas con mi alma dijo...

Un besazo, mi niña!

Miricha dijo...

Dos de camino que van. Muchas gracias mamis, por todo, de verdad. Quiero ir pronto y daros uno en cada mejilla.

:)