Los seres de la noche se aman entre copas de vino y sábanas desgastadas. No les importa la hora porque podrán dormir durante el día, recuperando fuerzas para la noche. Saben que es como una droga envenenada de la que no podrán escapar, tampoco importa.
Los seres de la noche se consumen en cada beso, en cada suspiro, en los “no te quiero, te necesito”. No comen, sólo se autoalimentan.
Los seres de la noche se beben las ganas.
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