
Ya ha llegado el otoño, o eso dicen, porque frío, frío no hace, sólo por las noches, y de momento tampoco has salido tantas como para poder comprobarlo. Pero eso sí, sabes que ya es otoño porque te ha traído galletas y leche caliente, y estás sentada en tu nuevo sofá con la taza en la mano y la manta en los pies, viendo en blanco y negro tu televisor.
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