La chica de la espalda desnuda y el pelo azul está perdida, tanto que su brújula ya no indica el norte, gira sin parar, ya no hay Polos, el meridiano cero se ha esfumado y ella espera sola en un portal.
Aguarda, impaciente, la llegada de una nueva carta que cree no tardará, pero que, por si acaso, el camino será más corto desde allí abajo. Cruza los pies, estira las piernas, vuelve a cruzarlos, y así pasa las horas, no piensa en nada más.
Disfruta como una niña con este juego que acaban de empezar y sabe que durará tanto como quieran, porque el globo, en este caso, no va a explotar. Aunque dentro de poco cambiará de dirección, seguirá bajando a esperar, a estirar las piernas, a no pensar, a jugar en la acera, a leer detenidamente.
Después cogerá papel y boli, y escribirá su respuesta, porque aunque hablan todos los días, siempre se quedan cosas por contar.
La chica de la espalda desnuda y el pelo azul está perdida, sí, pero prefiere quedarse así, ya llegará el momento de ir al Polo Norte.
2 comentarios:
Viajar en globo.
:)
Es uno de mis mayores miedos y a la vez me encantaría subir en globo, aunque sólo fuera un palmo sobre el suelo.
:)
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