En pleno corazón de Montmartre, más concretamente en una de las cuestas que suben hasta el Sacré Coeur se encuentra aún una de las flechas de la famosa película Amélie Poulain, te indica que sigas hacia la cima, desde donde podrás contemplar la ciudad. Tienes la ciudad de París a tus pies y si te asomas por el mirador, encuentras a miles de visitantes que se agrupan en pequeños montones de toallas en las pequeñas parcelas de césped. A la derecha, tapada por unos árboles está la Torre Eiffel, está escondida porque no quiere que sólo te fijes en ella, quiere que puedas fotografiar mentalmente cada tejado gris.
Tal día como hoy se celebra el 14 de julio, lo que la gente no sabe es que si casualmente ese día estás en París, te quedas irremediablemente enamorado/a, ya sea de la ciudad o de los fuegos artificiales que salen disparados desde Trocadero y que inundan el cielo de humo de colores, música y arôme à vin.
Y yo que iba en busca de una cabaretera que una vez, de pequeña, me cantó “Milord”.
4 comentarios:
Si la encontraste y te volvió a cantar el 14, era de esperar que quedaras irremediable y cómodamente enamorada de la ciudad del amor.
La encontré, me cantó Milord, aunque no de la forma que yo quería, pero sí, me enamoré igualmente.
;)
Preciosa descripción. Me han entrado unas ganas irresistibles de vivir la experiencia, de ambas cosas, comtemplar la escena y que una cabaretera me cante "Milord" o lo que se le ocurra :).
Un abrazo
Pues ¡adelante Ulyses! No te quedes con las ganas de probarlo.
Otro abrazo :)
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