
“Eres un culo inquieto”, con esas cuatro palabras se iba muchas veces a dormir; aunque volvían a su mente en mitad de la noche para recordarle que el tiempo transcurrido en aquel lugar estaba llegando a su fin, igual que la vez anterior, y la otra, y todas las que le quedaban.
Dejando de lado todo lo racional, pensaba en la vida loca que quería desde que era pequeña, uno de sus sueños siempre había sido alquilar una furgoneta, preferiblemente una volkswagen antigua, decorarla a su antojo y viajar por todas partes, empezando por Francia. Pero claro, a veces esos sueños cuestan más de lo pensamos e irremediablemente caemos en la rutina del día a día.
Un año se pasa volando, casi ni te enteras que ya estamos en mayo y pronto volverá el otoño, o eso quiere creer. La primavera no le gusta, odia el olor de las flores porque le recuerdan cuando era pequeña y jugueteaba con las ramas de los árboles, por la noche no había crema que le aliviara el picor en los brazos, y sus ojos daban miedo.
Y volviendo a las cuatro palabras mágicas, se pone la música y escucha “Sea, sex and sun”, con lo cual no debe ser una casualidad, sino su destino.
Serge Gainsbourg – Sea Sex And Sun
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