Tumbada en su sofá, con la cabeza de medio lado y las lágrimas resbalando por todas partes; no quiso moverse ni un milímetro aquella tarde. Además, una mano desconocida le acariciaba el pelo al ritmo de la música y le susurraba al oído “valiente, quítate las corazas”.
2 comentarios:
lo peor de las corazas es que resecan la piel y luego se hace impenetrable. Espero que esa mano desconocida sepa hidratar a tiempo.
A veces necesita protección del 50 y otras sale a la calle al descubierto.
A veces duele y otras no tanto.
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