
Vamos a destrozarnos la ropa hasta convertirla en vapor.
Vamos a lamer ese vapor que nos arropa todo el cuerpo.
Vamos a dejar atrás prejuicios, ética y moral.
O
Imagínate que recorro cada centímetro de tu piel sin apenas rozarla.

Vamos a destrozarnos la ropa hasta convertirla en vapor.
Vamos a lamer ese vapor que nos arropa todo el cuerpo.
Vamos a dejar atrás prejuicios, ética y moral.
O
Imagínate que recorro cada centímetro de tu piel sin apenas rozarla.
Tiene nombre de chica del este, de las que beben vodka a las cuatro de la tarde en la trastienda de un bar de mala muerte. También podría ser un apodo para ocultar su verdadero nombre, ¿quién la conoce? Ella no lo sabe, pero su nombre cayó en mis manos casi por casualidad y auguro grandes historias para ella.
De por qué, pese a pedirlo a gritos silenciosos, no ocurrió. Fueron 24 horas y así se quedaron.
De por qué el viernes me dieron un abrazo, que sin quererlo, fue un poco curativo.
De por qué son dos años ya, suma y sigue.
He descubierto por qué hace tiempo que no escribes con la misma frecuencia, y por qué escribes tan triste. Es el mes de enero, que te quita las ganas. Sí es así, cierra los ojos y deja que pase.
Ya habrán pasado dos años, así, sin darnos apenas cuenta o no…
Sentado en las rocas
Observando el vaivén de las olas…
Preparé café para dos, pero uno se quedó frío, consumido en la taza. Me dijiste que no te gustaba, no lo entendí, no lo entiendo, todo se quedó ahí. Pasó el otoño, llegó el invierno, la taza se marchitó encima de la mesa. Ahora ya no está, lo siento, la recogí hace un tiempo para poder ser feliz.
…los recuerdos se quedan impregnados para siempre…
Los seres de la noche se aman entre copas de vino y sábanas desgastadas. No les importa la hora porque podrán dormir durante el día, recuperando fuerzas para la noche. Saben que es como una droga envenenada de la que no podrán escapar, tampoco importa.
Los seres de la noche se consumen en cada beso, en cada suspiro, en los “no te quiero, te necesito”. No comen, sólo se autoalimentan.
Los seres de la noche se beben las ganas.

Trae bufandas,
narices congeladas,
y olor a café proveniente de la cocina.
Las hojas quedan esparcidas por todo el Retiro y jugueteas con ellas con tus botas nuevas.